Esgrima criolla
La lucha con cuchillo de los gauchos de Argentina y Uruguay. El fin del duelo no era matar sino marcar al rival con una cicatriz en la cara.
Datos Rápidos
Carácter y Origen
Entrenamiento
Organización y Competición
De qué se compone el estilo
Valoración editorial en escala 0–3, según el espacio que ocupa cada área en el entrenamiento habitual.
Sobre Esgrima criolla
La esgrima criolla es la lucha con cuchillo de los gauchos de Argentina y Uruguay. No tiene fundador ni año de origen: es la costumbre de una sociedad pastoril, no una escuela fundada. Su comienzo documentado está a finales del siglo XVIII en la Banda Oriental, el actual Uruguay, y su apogeo llegó en la primera mitad del siglo XIX, durante las guerras de independencia y los conflictos internos posteriores. El arma principal es el facón, un cuchillo largo de treinta a cuarenta centímetros de hoja, de un solo filo y con cruz; se fabricaba a menudo con bayonetas y hojas de sable. Se llevaba a la cintura y servía también para el trabajo. Junto a él está la daga, de hoja más corta y doble filo, que se impuso más tarde en el medio urbano porque cabía en el bolsillo del saco. La otra mano sostiene el poncho, con el que se cubre, se engaña y se enreda la hoja del rival. Se entrenaba sin sangre. El visteo es una práctica basada en leer el movimiento del contrario, en la que en lugar del cuchillo se usaban un palo o los dedos untados, de modo que el toque dejaba una marca y no una herida. La canchada era un espacio delimitado donde se practicaba avanzar y retroceder sin perder posición. El duelo tenía reglas no escritas, y son lo más interesante de la esgrima criolla. El fin no era matar sino marcar: la victoria era una herida visible en el rostro, el llamado barbijo, del pómulo a la boca. Decidía la primera sangre seria y la muerte se tenía por desgracia, no por asesinato. A finales del siglo XIX la tradición se trasladó a las ciudades y al tango; hoy la mantienen grupos tradicionalistas.
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Seleccionados por coincidencia en el perfil del estilo, no por parentesco histórico.
