Por qué el acero y el hierro se oxidan
El hierro y el acero al carbono se oxidan despacio en aire limpio y seco, más rápido en aire húmedo y más rápido aún donde queda en la superficie una fina película de agua. Los conservadores del Canadian Conservation Institute (CCI) indican que el hierro limpio es estable con una humedad relativa de alrededor del 50 %, mientras que por encima del 65 % el óxido lo daña de forma continua. La corrosión se acelera mucho con sales de cloruros y sulfatos, que llegan al metal por el sudor y la piel de las manos, por el aire contaminado y por el aire marino. Por eso, según los conservadores, una huella deja una marca que ya no se puede eliminar sin volver a pulir.
Acero al carbono y acero inoxidable
El acero inoxidable contiene al menos un 10,5 % de cromo, que con el oxígeno forma una fina capa pasiva que protege el metal de la corrosión; cuanto más cromo, mayor resistencia. Sin embargo, esta capa puede dañarse, así que ni siquiera una hoja inoxidable debe dejarse mojada o sudada. El acero al carbono no tiene esa capa protectora y se oxida sin aceite y sin sequedad.
Después de cada uso
No toque la hoja con la mano desnuda; los conservadores recomiendan guantes limpios de algodón o de nitrilo. Después de entrenar o de mostrarla, limpie toda la hoja con un paño suave o papel y aplique una capa fina y uniforme de aceite. Pase el paño desde la base hacia la punta en un solo movimiento continuo, nunca frotando de un lado a otro. La espada japonesa se desenvaina con el filo hacia arriba, la saya se sujeta por debajo con la mano izquierda, y la hoja se saca y se guarda despacio y sin tirones.
La espada japonesa paso a paso
Extraiga la clavija de bambú mekugi con un botador sin usar fuerza bruta y retire con cuidado la empuñadura tsuka de la espiga. Con la primera hoja de papel suave nuguigami, retire el aceite viejo y el polvo. Aplique después uchiko, un polvo de piedra de afilar finamente molido envuelto en papel y tela, con golpecitos ligeros y uniformes, nunca frotando. Las fuentes no coinciden aquí: unas golpean el paquetito directamente sobre la hoja, otras aconsejan esparcir primero el polvo sobre papel o tela suave y no ponerlo directamente sobre la hoja. Coinciden en que un uso excesivo del uchiko daña el pulido y la línea de temple hamon. Retire el polvo con una segunda hoja de papel limpio; confundir el papel del aceite viejo con el del acabado es un error frecuente. Compruebe si ha aparecido óxido y coloque la hoja sobre un soporte blando.
Aplique el aceite chōji con un papel doblado a unos 3 × 6 cm y empapado en aceite fresco, con los mismos movimientos que al limpiar. La capa debe ser fina, porque el exceso escurre hacia la saya. La espiga solo necesita un ligero repaso con el dedo. El fabricante de Kioto no recomienda aceites minerales, aceites para armas de fuego ni aerosoles lubricantes finos para hojas japonesas. Vuelva a colocar la empuñadura y encaje la clavija con firmeza, pero sin forzarla.
Con qué frecuencia
Tras un pulido reciente, una fuente indica un aceitado aproximadamente cada 10 días durante medio año, y después al menos una vez cada seis meses. Otra aconseja limpiar solo tras manipularla o cuando aparezcan huellas y polvo, porque una limpieza innecesaria desgasta el pulido.
El óxido y cómo eliminarlo
Los conservadores distinguen el óxido estable, es decir, una capa rojiza y bien adherida que no cambia en seco, de la corrosión activa. Esta se reconoce por cristales de color naranja intenso entre el metal y el óxido, por el agrietamiento y desprendimiento de la superficie y por el llamado sudado, cuando por encima del 55 % de humedad aparecen en la superficie gotas de color pardo amarillento a naranja. Aísle ese objeto y manténgalo por debajo del 35 % de humedad.
En objetos de acero corrientes, el Canadian Conservation Institute (CCI) recomienda quitar el polvo con cepillos y eliminar una capa fina y uniforme de óxido con lana de acero muy fina de grado 000 o 0000 y un poco de aceite de máquina, después pasar por la superficie un paño sin pelusa con white spirit y aplicar aceite fresco. No recomienda quitaóxidos líquidos ácidos, cepillos de alambre ni métodos abrasivos, y advierte contra eliminar toda la capa de corrosión, porque el metal volverá a oxidarse en manchas anaranjadas antiestéticas. Un imán ayuda: un objeto que atrae débilmente ya ha perdido mucho metal y es frágil.
En una espada japonesa pulida el procedimiento es distinto. Las fuentes sobre espadas japonesas advierten expresamente contra eliminar el óxido uno mismo, por ejemplo raspándolo con una espátula o el canto de una moneda, y aconsejan llevar la espada directamente a un togishi, el pulidor.
Almacenamiento y humedad
El Canadian Conservation Institute (CCI) indica como ideal un 30 % de humedad relativa o menos, y como rango aceptable del 40 al 55 %; el fabricante de espadas japonesas recomienda del 40 al 50 % y una temperatura ambiente de 20 a 22 °C. Ambos insisten en un entorno estable sin oscilaciones, por lo que los desvanes y los sótanos no son adecuados. En un armario cerrado ayuda el gel de sílice. Los conservadores envuelven el hierro en papel libre de ácido y sin tampón y lo apoyan sobre espuma de polietileno. No ponga naftalina ni alcanfor cerca de la hoja; según las fuentes sobre espadas japonesas, provocan óxido.
Las fuentes no coinciden en guardar la hoja dentro de la saya. Los conservadores aconsejan guardar los objetos de hierro junto a sus fundas, no dentro de ellas, y no usar armarios de madera, porque la madera libera ácidos orgánicos. La tradición japonesa guarda la hoja en una funda de madera sencilla, la shirasaya, preferiblemente de paulonia, dentro de una bolsa de tela y en posición horizontal. Sin embargo, incluso el fabricante advierte de no dejar la espada mucho tiempo en la saya sin ventilarla. No guarde la espada de pie, porque el aceite escurriría hacia la punta. Proteja la saya de la luz solar directa.
Errores frecuentes
Lo que más daña es tocar la hoja con dedos desnudos, guardar la hoja sudada, usar aerosoles finos en vez de aceite, quitaóxidos ácidos, cepillos de alambre, un sótano húmedo, frotar en vez de dar golpecitos con uchiko, y raspar el óxido de una espada pulida por cuenta propia.
A qué armas se aplica
Este procedimiento se aplica a las espadas japonesas katana, wakizashi y tantō, a las espadas, sables y dagas europeas con hoja de acero, puntas de lanza, hachas, kukri, kris, y a los sai y jitte de acero o hierro.