Por qué se deteriora el cuero
El cuero es uno de los materiales orgánicos que reacciona más rápido a los cambios de humedad del aire. Por encima del 65 % de humedad relativa aparece moho y las fibras se hinchan; por debajo de aproximadamente el 22 % se encoge de forma permanente y pierde flexibilidad. El calor y la radiación ultravioleta lo degradan fotoquímicamente, así que se vuelve frágil y se destiñe. El cuero curtido vegetal es el más sensible al aire contaminado y puede sufrir la llamada podredumbre roja: la superficie enrojece, se vuelve pulverulenta y el cuero pierde resistencia hasta desmoronarse en polvo. Las piezas sucias y sin mover durante mucho tiempo atraen a las polillas y a los escarabajos de las alfombras (superficie roída, pequeños agujeros, excrementos).
Cuero y metal: por qué se oxida la hoja en la vaina
Los conservadores recomiendan no guardar armas en vainas de cuero ni con correas de cuero, porque el cuero reacciona con el metal y lo daña. Las grasas y aceites que el cuero contiene por el curtido crean sobre los herrajes de latón y cobre una capa verde y cerosa, llamada jabón de cobre. El hierro y el cobre en contacto con el cuero dejan manchas de óxido y lo debilitan químicamente, y el aluminio produce manchas oscuras sobre él. Por eso, para una espada con vaina de cuero, las fuentes aconsejan separar el metal del cuero y guardar la hoja en un ambiente más seco. El acero corroe activamente por encima del 65 % de humedad; si tiene sales adheridas, basta con un 20 a 30 % para oxidarse. El sudor y las huellas también aportan sales, así que limpie la hoja con un paño suave y un poco de aceite no secante antes de enfundarla o guardarla, y use guantes de nitrilo limpios para manipularla durante más tiempo. Para el almacenamiento prolongado, guarde la hoja fuera de la vaina.
Después de cada entrenamiento
Deje que el cuero sudado o húmedo se seque libremente al aire, no junto a la calefacción, ni cerca del aire acondicionado ni al sol directo, porque los cambios rápidos de calor y humedad deforman el cuero. Elimine el polvo con un cepillo suave; el polvo actúa como abrasivo y cada cepillado desgasta algo de superficie, así que limpie solo cuando sea realmente necesario.
Limpieza
Las fuentes recomiendan solo métodos en seco: aspirado cuidadoso a través de una malla plástica fina con succión reducida, un cepillo suave y, en la flor de cuero firme y sin daños, incluso una goma de borrar blanda. Evite el agua directa. Los conservadores rechazan el jabón de silla de montar: contiene aceites que no se pueden extraer del cuero, sino que penetran más profundo, su alto contenido de agua daña el cuero antiguo y también se le atribuyen grietas superficiales. Confíe las piezas muy dañadas o muy decoradas a un conservador.
Engrasar: cuándo ayuda y cuándo perjudica
Aquí las fuentes se dividen según si usa el cuero o lo conserva. Para piezas de colección, los conservadores desaconsejan claramente engrasar: los aceites se oxidan, el cuero se endurece y oscurece, la grasa atrae el polvo, y la investigación lleva casi cien años refutando que las grasas protejan el cuero. Los daños descritos son un afloramiento graso blanco, un oscurecimiento a menudo irreversible, pegajosidad, olor a humedad y retención de humedad que favorece el moho. Sin embargo, la misma fuente permite el tratamiento en objetos de uso personal activo, como botas de trabajo, guantes o sillas de montar, y donde se necesite flexibilidad temporal. Una empuñadura o correa con la que entrena a diario puede tratarse con moderación; una vaina histórica o una pieza de colección, no. El cuero crudo o semicurtido, como el que recubre algunos escudos, nunca debe recibir grasa.
Capa blanca: ¿moho o afloramiento graso?
El afloramiento graso parece copos, bolas de nieve o pequeños ramilletes de brócoli, se siente jabonoso o ceroso al tacto, tiene bordes definidos y se funde con el aire caliente de un secador. El moho es velludo, ramificado y suele ser blanco, gris, verde o negro. En las fuentes se hallan dos pruebas sencillas: si se traslada el cuero a una humedad inferior al 50 %, el moho activo se retrae y el afloramiento permanece; y si se frota un punto oculto con un bastoncillo de algodón con líquido para encendedores y la capa desaparece en 15 minutos, es cera y no moho. El afloramiento puede barrerse con un cepillo suave hacia la boquilla de la aspiradora sostenida justo sobre la superficie, pero no puede eliminarse por completo y suele reaparecer. Los disolventes pueden dañar el acabado y los colores, y el calor puede encoger el cuero.
Moho
Envuelva la pieza afectada en una bolsa de plástico para que las esporas no se propaguen. Seque primero el cuero mojado al aire libre en un día despejado, o congélelo; solo se limpia el cuero seco. Elimine el moho con una aspiradora con filtro HEPA, dos veces, con la segunda pasada perpendicular a la primera y la boquilla justo sobre la superficie; proteja los adornos con una malla de nailon sobre la boquilla. Después lave las herramientas y las superficies alrededor, no el cuero, con agua y un detergente, y desinféctelas con una solución de lejía diluida diez veces, dejándola actuar 10 minutos. El cuero sigue portando esporas tras la limpieza, así que sígalo manipulando con guantes y manténgalo seco.
Almacenamiento y transporte
El Canadian Conservation Institute recomienda entre 10 y 20 °C y una humedad relativa del 50 al 60 % sin fluctuaciones; el National Park Service, del 40 al 60 % con un cambio diario de hasta el 5 %. Ambos exigen oscuridad o protección UV, circulación de aire y distancia de paredes exteriores y calefacciones. Apoye las vainas y las piezas moldeadas por dentro y por fuera para que no se aplanen ni se rompan, no coloque nada encima y envuélvalas en papel libre de ácido y sin tampón o en algodón. El cuero no debe tocar estanterías, hebillas ni etiquetas metálicas; donde el metal forme parte del objeto, ponga una lámina de poliéster entre ambos. Elija armarios de metal con esmalte horneado, porque la madera libera vapores nocivos. Revise el almacén contra insectos dos veces al año, en primavera y en otoño, y mantenga una pieza recién adquirida separada del resto durante un tiempo antes de guardarla con ellas.
Revisión antes del entrenamiento
Examine la empuñadura, la correa y la vaina. Las fuentes consideran signos de cuero debilitado el enrojecimiento y la pulverulencia de la superficie, la rigidez, las grietas, la pérdida de flexibilidad por resecamiento y las zonas roídas por insectos. El cuero con estos signos ya no tiene su resistencia original, así que no confíe en él para una correa o una empuñadura que sostiene el arma en la mano. En la vaina, compruebe si hay capa verde en los herrajes y óxido en la hoja donde toca el cuero.
Errores frecuentes
Dejar la hoja mucho tiempo dentro de la vaina de cuero; secar junto a la calefacción; engrasar piezas de colección; jabón de silla de montar y remojo; metal en contacto directo con el cuero.
A qué se aplica
A vainas de cuero de espadas, sables y cuchillos, empuñaduras de cuero de armas japonesas y europeas, correas y cinturones para colgar, escudos recubiertos de cuero o piel sin curtir, y armas de entrenamiento de cuero.